:: Instituto Mariano Moreno
Sarmiento 160 – (B6441ACC) Rivera
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Desde sus orígenes hasta nuestros días

El contexto:

Hacia 1.950, Rivera se estaba consolidando como pueblo pujante, por obra y gracia de esos solidarios esfuerzos colectivos, que se sucedieron desde los orígenes mismos de la colonia.
El Centro Cultural Israelita se había convertido en un centro irradiador de cultura; el Hospital Dr. Noé Yarcho, satisfacía generosamente las necesidades de la salud de la población y el sistema cooperativo se ramificaba y alentaba la solidaridad. Pero había una necesidad todavía insatisfecha: la de los adolescentes que querían continuar estudios secundarios y estaban obligados a irse de la localidad para poder hacerlo, y esa posibilidad estaba reservada a unos pocos: a aquellos cuyos padres contaban con los recursos económicos suficientes para enviarlos a Carhué o Bahía Blanca

La idea:

Y en ese Rivera de los años cincuenta, a cada necesidad se le daba una respuesta comunitaria. Y el movimiento comunitario se generó cuando la Jewisch Colonization Association (ICA), la empresa colonizadora que propició la instalación de los primeros colonos, lanzó la idea de crear en Rivera un colegio secundario, en una reunión celebrada el 4 de noviembre de 1.950, en el domicilio del Sr. Mosnaim, que era Administrador de la institución..
El Dr. Kurt RIGNER, funcionario de ICA, expuso la idea ante Juan Cejpek, Elías Saltiel, Valentín Goldin, Alfredo Lewcovitz, Manuel Beiser, Naón Schamsanovsky, Juan Archanco, Isaac Schatzky, Gregorio Barindorf, Jacobo Korobka y Abraham Engelberg, quienes luego de escuchar, preguntar y opinar, se retiraron con la convicción de que se podía concretar.
Y no perdieron tiempo. De inmediato se convocó a una asamblea, que se reunió el día 6, y fue presidida por D. Juan Cejpek, y en la que se eligieron a los miembros de la comisión provisoria, encabezada por Isaac SCHATZKY y la Sra. Teresa Santiago de SALVO, que se encargó de realizar las gestiones tendientes a concretar la iniciativa.
De inmediato, un grupo de personas se trasladó a la Capital Federal para interiorizarse de cuáles eran los requisitos para la creación; ver el programa de estudios y la manera en que se debía gestionar el nombramiento de los profesores que dictarían cada una de las asignaturas.
Mientras tanto, la comunidad enviaba telegramas al Ministro de Educación, Dr. Armando Méndez San Martín, clamando por la apertura del colegio.

La concreción:

Esto trae como consecuencia una autorización provisoria, con fecha 19 de enero de 1.951, para que el colegio comience a funcionar el 2 de abril de ese año, con la condición de cumplir con los requisitos legales exigidos por el ministerio.
Pero el verano pasó y las autoridades no enviaban la resolución definitiva, por lo que, para no perder otro ciclo lectivo, una asamblea tomó la histórica decisión de comenzar las clases el 2 de abril.
Aprobó los estatutos; decidió alquilar un local, en una casa construida un año antes por Herman Strocowsky, en la actual calle H. Irigoyen, entre Teodoro Hertzel y Uruguay, y se pidieron prestados los elementos básicos para poder desarrollar la nueva actividad.
No es difícil imaginar aquel 2 de abril de 1.951; aunque sus protagonistas no lo supieran, estaban comenzando a escribir las primeras líneas de un capítulo que se incorporaba a la historia de Rivera, para llenar una de sus páginas más trascendentes.
Ellos estaban allí, formados frente a la caña tacuara que reemplazó al mástil que no poseían. Izaron la Bandera; escucharon las palabras de la secretaria, Sra. Teresa de SALVO, entonaron el Himno, y acompañados de sus padres, profesores, miembros de cooperadora y algunos vecinos, los veinticinco primeros alumnos del Instituto Mariano Moreno, pasaron al salón de clases.
Conseguir ese número de alumnos para iniciar el primer año no fue tarea fácil. La sociedad de la época estaba conformada, en su mayoría, por comerciantes, artesanos, comerciantes y empleados que no estaban totalmente convencidos de las posibilidades que se les abrirían a sus hijos si pudieran hacer el secundario.
Hubo que hablar con ellos y convencerlos; tarea que no fue fácil.
A los pocos días se celebró un segundo acto, más solemne que el primero, esta vez con la presencia de funcionarios nacionales, que oficializaron la creación.
Luego vinieron las inspecciones de rigor que corroboraron el buen funcionamiento del colegio, y que determinaron, el 26 de julio del mismo año, que el Ministro de Educación resolviera: “acordar, a partir del 2 de abril último, los beneficios de la adscripción al 1º año del Ciclo Básico del Colegio Nacional de Carhué, al Instituto Mariano Moreno de Rivera”.
La adscripción al Colegio Nacional de Carhué se mantendrá hasta 1.960, cuando el Poder Ejecutivo Nacional concedió la autonomía a todos los colegios privados del país.
El Instituto ya estaba en marcha, y en 1.955, año del cincuentenario del pueblo, la primera promoción culminaba sus estudios, con el colegio instalado ya en un nuevo local, propiedad del Sr.Aarón Grimberg, en la calle 25 de mayo, entre Tucumán y B. Hirsch, frente al correo, que alquilaba desde 1.954.

El edificio propio:

En 1.968 se obtuvo la Personería Jurídica, en cuya gestión participaron activamente los doctores Tomás Bernard y Jorge Caldas Villar, y el colegio se había consolidado como tal: nadie dudaba de su importancia, y se lo reconocía por su calidad.
El momento era ideal para comenzar una nueva etapa, con un objetivo concreto: la construcción edificio del Instituto, bajo el lema de “construir y construir”. para nosotros, para nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos”.
Una publicación realizada en 1.968 con motivo de la obtención de la personería jurídica, y en la que se reseñaba la trayectoria del Instituto hasta ese momento, hace pública la decisión de la Cooperadora de lograr el edificio propio, y apela al aporte de los pobladores para “ver nacer y crecer el nuevo edificio, que será orgullo nuestro y testimonio de que nuestra generación supo continuar su camino ascendente de conquistas materiales y espirituales, que nos trazaron nuestros mayores”.
La construcción comenzó el 26 de junio de 1.971, bajo la dirección de los arquitectos León y Mauricio Abrabanel, se prolongó por algo más de tres años, y a su término Rivera modificó su paisaje urbano, y los alumnos y docentes contaron con una infraestructura moderna y cómoda, para desarrollar las clases.
Es a partir de aquí cuando, a favor de las comodidades que brinda el nuevo edificio, se comienza a equipar cada sección. Así, se instala el Laboratorio de Físico-Química y Ciencias Naturales, al que se lo equipa con modernas mesadas dotadas de agua y mecheros de gas, y se adquieren los elementos necesarios para que alumnos y profesores puedan desarrollar las clases experimentales allí.
Lo mismo ocurre con la Biblioteca, en la que hay que destacar el solidario trabajo de la señorita Gloria Castillo, que, “ad honorem”,atendió la Biblioteca y estimuló a los alumnos a trabajar en ella. Su dedicación, y la donación de libros que hacieron los alumnos, ex alumnos, padres y profesores, permitieron reunir los mil volúmenes que exigían las autoridades de la Superintendencia Nacional de la Enseñanza Privada (SNEP) para reconocer la nueva sección.
En 1.981, luego de que esos libros fueran inventariados y fichados, se obtuvo la autorización para nombrar un Bibliotecario, subvencionado por el Estado.
Hoy, la Biblioteca cuenta con más de 3.500 volúmenes, que los alumnos consultan en ella o retiran en carácter de préstamo a domicilio, y se le ha incorporado Internet, para que tengan acceso a la más moderna tecnología que proponen los tiempos actuales.

Tiempos modernos

En el mundo de los ’90, el viejo bachillerato, que estaba avalado por el decreto 6680 del año 1.956, ya no tiene razón de ser. Si bien los contenidos de las asignaturas habían sido actualizados, el plan no permitía la incorporación de nuevas disciplinas, más acordes con los tiempos actuales. Es por eso que en 1.992, se lo reemplaza por un nuevo plan de estudios, que introduce a la informática al colegio. A partir de ahí, los egresados dejarán de ser Bachilleres comunes, para acceder al título de Bachilleres con Capacitación Laboral en Informática. Especialidad a la que acceden con la incorporación de nuevas asignaturas, tales como: Computación Aplicada, Redes de Computadoras, Sistema Operativo, entre otras.
Si a esto le sumamos la incorporación de un moderno Laboratorio de Idiomas, y la conexión a Internet, de la que dábamos cuenta cuando nos referíamos a la Biblioteca, podemos afirmar que el Instituto se adaptó a los tiempos modernos, y en la medida de sus posibilidades fue dando respuestas concretas a cada necesidad que se le fue presentando.
Por eso no sorprende la implementación, en 1.994, del Bachillerato de Adultos, para atender los reclamos de un sector de la comunidad, que quería tener acceso a los estudios secundarios, y que se acercó al colegio a plantear su inquietud.
De cómo respondió el Colegio, habla a las claras el egreso en 1.996 de la Primera Promoción de Bachilleres de Adultos. Veinte personas que tuvieron la oportunidad de demostrar que, cuando se trata de educación, cualquier edad y cualquier momento sirven.

El Colegio hoy:

Así, entramos al colegio actual, que está ubicado en la calle Sarmiento Nº 160, entre las calles Rivadavia y 25 de Mayo.
El edificio cuenta con dependencias amplias y totalmente equipadas para el desarrollo de la actividad. Posee cuatro aulas amplias (y espacio suficiente para agregar alguna más, si se necesita); un depósito; tres laboratorios totalmente equipados: de Informática, de Idiomas y de Ciencias Naturales y Físico-Química; una Biblioteca, con una amplia sala de lectura; un aula para video y música; Sala de Profesores y oficinas para el funcionamiento de Dirección, Secretaría y Preceptoría.
Todas las secciones cuentan con computadoras, y posee fax y correo electrónico.
Su actividad diaria se prolonga desde las 8 de la mañana hasta las 23, para atender las secciones de la E. G. B, del Polimodal y del Bachillerato de Adultos.
Por la mañana asisten a clase los alumnos del tercer ciclo de la EGB; por la tarde funciona el Polimodal, para el que se adoptó la modalidad Humanidades y Ciencias Sociales y por la noche se imparte educación para Adultos.
Para atender esta oferta educativa, el Instituto cuenta con una Planta Funcional conformada por un Director, un Secretario, una Bibliotecaria, tres Preceptores, una Ayudante de Clases Prácticas, 30 docentes y dos Porteras.
Los alumnos se agrupan en un Centro de Estudiantes y representan al Instituto Mariano Moreno en múltiples actividades.: Los Torneos Juveniles Bonaerenses, las Olimpíadas de Matemática, Biología y Filosofía, entre otras, supieron de la participación de alumnos que llevaron a lo más alto el nombre del Instituto.

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