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Columnistas
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Recuerdos pasados, Memoria presente
Cuando se festeja
el origen de algo, es decir su aparición y creación, implica
que aquello que se ha formado merece ser reconocido a través de
sus participantes.
De esta manera,
es como empecé a pensar cuál era la repercusión que
tenia en mí, el festejo de los 100 años de las Colonias
Baron Hirsch.
Repercusión
que provocó la emergencia de recuerdos pasados.
Memoria presente
moldeada por estos y de forma singular.
¿De donde sos?
De Colonia
Lapin, digo.
Pregunta que
aparece en el encuentro con un Otro.
¿Dónde
queda?
¿Qué
hay allí?, ¿Quiénes viven?, ¿Qué hacen?
Despliegue
de interrogantes, que comienzan a emerger en el diálogo compartido
; quedando resonantes esas preguntas y respuestas, que rescatan de manera
casi indefectible, la historia del lugar.
¿Cómo
pensar en Colonias Baron Hirsch, sin remitirse al origen, y su actualidad?
Pares complementarios,
donde uno no puede pensarse sin el otro.
Te cuento a
vos lector, que es un orgullo haber transitado por la experiencia que
me brindó mi familia y su gente, en ese lugar y en esas tierras,
que sin duda han dejado marcas indelebles.
Es entonces,
que agradezco a todos ellos que llenaron en mí a través
de su legado, el espíritu de creer en un mañana mejor, la
capacidad de proyectar y soñar con emprendimientos nuevos, la fuerza
de luchar por los deseos singulares y compartidos.
ALEGRÍA-TRISTEZA,
LUCHA- RENDICIÓN, SUFRIMIENTO-SATISFACCIÓN, SUEÑOS-RESIGNACIÓN,
ETC.
Significantes indisociables
que han dejado huellas en nuestra formación.
RECUERDOS PASADOS QUE ESTRUCTURAN
DANDO FORMA A LA MEMORIA PRESENTE; Y; EN CADA UNO DE MANERA PARTICULAR.
Analía
Ablin (Colonia Lapin)
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Nuestra herencia, 100 años después
Los
que alguna vez residimos en Rivera, pasamos allí nuestra infancia
y parte de nuestra juventud y luego elegimos a la capital de nuestro país
y alrededores para radicarnos definitivamente, tenemos muy presente nuestra
historia compartida con tantos amigos, familiares y vecinos y los que
tuvimos la suerte de volver periódicamente y hemos podido seguir
en contacto con todo lo relacionado a nuestro pueblo, no podemos menos
que hacernos solidarios con esa gran movida que se ha producido con motivo
del cumpleaños Nro. 100 de nuestro pueblo.
Con tal motivo nos hemos constituido en una comisión que tiene
como principal objetivo sumar esfuerzos a los ya iniciados por nuestros
amigos riverenses para poder rendir un homenaje a nuestros padres y abuelos
que en una verdadera gesta y tras una infinidad de sacrificios nos han
dejado un pueblo que supo tener tal pujanza, tal ideal cultural que hizo
posible que sus hijos crecieran ética y culturalmente de acuerdo
con esos parámetros. Todos recordamos que nuestra actividad, en
los diferentes ámbitos , ya sea en lo cultural, lo religioso, lo
educacional, lo artístico, lo social, lo deportivo y lo meramente
recreativo tuvo siempre una trascendencia que nos caracterizó muy
especialmente.
Eso habla a las claras de una herencia muy fuerte que tuvo sus orígenes
en ese espíritu inquieto y creativo de nuestros antecesores. En
ese ámbito inhóspito del comienzo de la colonización
y con una historia casi trágica que traían sobre sus espaldas,
con familias, en su mayoría deshechas, porque no todos decidieron
emprender la aventura de descubrir un nuevo lugar en el mundo, en el que
pudieran vivir en paz con sus hijos, tuvieron sin embargo la suficiente
presencia de ánimo para crear, en el tiempo libre entre el trabajo
y las responsabilidades familiares, escuelas, bibliotecas , lugares de
esparcimiento y ámbitos culturales.
Los viernes por la noche cuando interrumpían sus tareas para honrar
el sábado, se reunían en alguna casa vecina para hacer la
tertulia que abarcaba el entretenimiento, el cambio de ideas sobre el
trabajo, la relación con las administraciones de la colonización
-que no siempre fueron amigables- y programaban sus futuras tareas.
En ese clima inquietante y creativo crecimos la mayoría de sus
descendientes y por lo tanto heredamos, naturalmente, la inquietud del
conocimiento.
Deseábamos estar al tanto de las diferentes teorías filosóficas,
o de la literatura más importante de la época por lo que
realizábamos lecturas colectivas mediante reuniones que se llevaban
a cabo en las casas particulares. Formábamos grupos teatrales para
lo que contábamos con directores que no por aficionados eran menos
eficientes. El Centro Cultural Israelita y su biblioteca era no sólo
nuestro orgullo por la cantidad de ejemplares en varios idiomas que poseía
sino que era nuestro lugar de encuentro, no nos citábamos en el
“bar” sino en la biblioteca. Los colonos eran los lectores
mas asiduos, muchos de ellos llevaban hasta tres libros para que no les
faltara lectura durante la semana.
Otra fortaleza de nuestro pueblo fue la integración que se fue
dando a medida que fue aumentando la diversidad del pueblo, ya que no
solo estaba formado por inmigrantes judíos sino que se habían
sumado los rusos del Volga, los alemanes, italianos y españoles,
quienes pudieron establecer una relación que resultó muy
fructífera porque todos sin excepción ocuparon puestos directivos
en las distintas instituciones o participaron en la creación de
otras nuevas, siguiendo el proceso natural de la conformación social.
Los maestros gozaban de la admiración de todos y había una
devoción muy especial por la escuela que era sagrada porque era
el lugar de la transformación. Ese era el legado de nuestros padres,
que estaban seguros ,que la educación era lo único que nos
haría crecer de acuerdo a los principios del conocimiento humano,
y nos daría la posibilidad de superarnos y superarlos. También
la escuela idishe era inapelable, había que aprender todo lo que
nuestros mayores traían como bagaje cultural para que no se perdiera,
y muchos no judíos también concurrían a ella porque
eran nuestros mejores amigos y querían estar junto a nosotros en
la aventura de conocer otra cultura. Los clubes deportivos y de esparcimiento,
como Pacífico, Deportivo e Independiente fueron creados también
con un sentido recreativo pero al mismo tiempo solidario y de bien común.
Y un capítulo aparte lo constituían todas las instituciones
cooperativas, sin excepción, que le daban a nuestro pueblo una
impronta muy especial que fue por muchos años ejemplo de comportamiento
solidario.
Nuestro hospital, contaba con excelentes profesionales, y muy buenas instalaciones
de cuyos beneficios hemos gozado por años.
A pesar de los cambios y de los avatares por los que pasara nuestro país
y mucho pueblos del interior, de los que Rivera no pudo estar ajeno, sabemos
que ese pasado sigue vigente en muchos de los que hoy siguen trabajando
por el presente y el futuro del pueblo. Aprender de la memoria y de la
experiencia serán seguramente los pilares sobre los que se construirán
los próximos 100 años.
En síntesis, Rivera siempre fue un pueblo con carácter propio
en el que teníamos, todo lo que necesitábamos...........el
tiempo hizo que más tarde cada cual tomara su camino.
El mismo camino que siempre nos trae de regreso.
POR
ESO, POR TODO LO QUE RIVERA NOS DIO A TRAVES DE SUS CREADORES, NUESTROS
ANTEPASADOS, Y POR LO QUE CREEMOS QUE RIVERA PODRÁ SEGUIR SIENDO,
ES QUE HOY QUEREMOS DECIR ”PRESENTE”
Comisión
de Ex –Residentes de Rivera en Buenos Aires.
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100 Años
El 5 de abril del
año 2005, nuestra ciudad, Rivera, celebrará el centenario
de su fundación.
A un siglo de la llegada a estos lugares, patrocinados por el filántropo
Baron Hirsch, los fundadores de nuestra ciudad y colonias agrícolas
que la rodean arribaron a estas pampas inhóspitas y vírgenes.
Los pioneros judíos a los que se sumarían otras corrientes
inmigratorias procedentes de distintos rincones de Europa, llegaron en
busca de paz y tolerancia para ver crecer a sus hijos en la fe y culturas
milenarias de las cuales eran portadores por generaciones.
Tierra fecunda que lograron dominar con ahínco y tesón en
la que junto a cada semilla depositaron ilusiones e innumerables sacrificios,
lágrimas de nostalgias regaron la simiente, para finalmente y pese
a todo, transformar lo aparentemente indómito en doradas espigas
de trigo.
Poseedores de un férreo espíritu de progreso, superación
personal y comunitaria, frente a las circunstancias, las más de
las veces adversas, lograron concretar las bases fundacionales de nuestra
localidad y sus instituciones. Convirtiéndolo en un pueblo pujante,
faro de cultura, y modelo de convivencia.
En virtud de lo expuesto y convencidos plenamente que es una obligación
moral de los que hoy habitamos este pueblo, de los que han partido en
busca de nuevos horizontes, de los descendientes de aquellos que alguna
vez vivieron aquí, de los que en suma llevamos a Rivera en lo mas
profundo de nuestros corazones hermanados hoy como antaño por lazos
de pertenencia y reconocimiento, nos comprometemos a recordar y difundir
la heroica epopeya de nuestros padres y abuelos.
Con indiscutible madurez comunitaria, las instituciones locales constituyeron
la Comisión del Centenario de la Colonización de Rivera
y sus Colonias y cumpliendo con el mandato que le fuera otorgado, se ha
comenzado con la tarea de organización y planificación de
los distintos actos.
Esperamos fervientemente que este trabajo en común fructifique
en beneficio de nuestra comunidad, constituyendo una puerta abierta al
futuro y a la continuidad como tributo que las actuales generaciones brindaremos
a los que hicieron grande a su Pueblo: RIVERA y Colonias.
Nota:
Toda aquella persona que desee publicar su idea en esta sección
puede comunicarse con nosotros a la siguiente dirección de correo
electrónico: centenariorivera@rivycol.com.ar |